martes, 1 de marzo de 2011

COMERCIALIZACIÓN
Existen dos formas de comercialización: en manojos con hojas; y limpios, es decir, sin hojas ni raíces.
Los rábanos y rabanitos se transportan a las unidades de procesado en contenedores de plástico o remolques.
En primer lugar son sometidos a un prelavado con agua para eliminar la tierra y otras impurezas, consiguiendo una limpieza total gracias a un sistema de lavado posterior con la impulsión de aire en agua.
Posteriormente se deslizan de forma rotativa de manera que las hojas queden atrapadas entre dos rodillos y son eliminadas. Los rábanos defectuosos se separan en la cinta de rodillos. Las raíces son cortadas con ayuda de unas cuchillas.
Finalmente se procede al calibrado. El agua es necesaria en todo el proceso para evitar deterioros.
Se conservan entre 2 y 5ºC y una humedad relativa entre el 90 y 96%.

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